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Sudando la gota gorda en Barranquilla

FOTO HANSGRAF
“Calor, calor, calor…sí hace mucho calor, por eso trajeron a Colombia acá, por el calor humano de la gente”, me dice un taxista padre de Moisés David, su hijo de siete años que sueña con formar filas en el Junior de Barranquilla. Como Moisés Bolívar, padre del entusiasta futbolista menor, los colombianos de esta zona son gente de risa, de buena vibra, de una alegría desbordada, pero de una gran cautela a la hora de medir al rival en estas materias del fútbol.

“No, no se crea no es fácil”, dice Moisés, al tiempo que describe con el mejor sentido de partencia y amor por su ciudad los aspectos que el considera bonitos en su ciudad natal en el recorrido al estadio Metropolitano. Un urbe ecléctica, cargada de el profundo color de la costa y repleta de desbalances y contrastes.

En cada esquina se ve gente vendiendo franelas. Samuel Rodríguez, apostado cerca del viejo estadio Rogelio Martínez, sabe que el juego va a ser difícil. “Si va a ser un juego cerrado, ahí el que se equivoque pierde”, al tiempo que muestra a un motorizado las franelas que van desde 20.000 hasta 50.000 pesos. “Una Vinotinto”, le pregunto y me dice, “aquí no la tengo, pero si pregunta allá, esos seguro le procuran una maestro”.

Allá, en la esquina frente al mercado que flanquea al viejo estadio, en efecto me consiguen una. Precio, 50.000 pesos. No hubo transacción, pero lo interesante es haber conseguido franelas vinotinto en la ciudad del rival, algo que hace unos 15 años era imposible. La cautela en el negocio es la misma que en torno al partido. En la tele el 2-0, el 2-1 a favor de los locales es el marcador que se atreven a vaticinar. Victoria, cantan en Colombia, pero apretada, mordiendo el polvo, sudando. “No es fácil”, dice Lenin Rojas, un taxista que considera incluso que ganarle a Argentina puede ser más sencillo que vencer a la selección venezolana.

Hoy, en este marco de calor, de humedad, de gente bulliciosa y alegre, la Vinotinto espera cosechar  tres puntos. Ninguno de los dos equipos se da por ganador y por el contrario, esa cautela de la calle, de la gente que sabe y siente a sus equipos, parece ser una copia al carbón de lo que dicen los técnicos en la prensa. Ni César Farias ni Leonel Álvarez aseguran nada, no pueden, nadie puede hacerlo. Sólo está claro que a las 7:00 pm (7:30 en Venezuela) vamos a ver un partidazo y que toda Venezuela estará pendiente de lo que haga su selección, con los dedos cruzados para seguir alimentando el sueño de llegar, por primera vez, a un Mundial de Fútbol.


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