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Adios Pedro...

En estos días estoy con un proyecto personal, elaborando un gran libro de las mejores historias del futbol venezolano. En ella, unos meses atrás, antes de que sufriese el paro respiratorio que finalmente se lo llevó, había agendado una entrevista con Pedro Febles. Conversamos varias veces, de manera informal, al borde las canchas donde seguía con mirada atenta el paso de los chamines que juegan en las inferiores del Real Esppor. Mil tareas y su súbita afección, evitaron que pudiese conocer más sobre aquel talento que pocos hoy recordarán y que fue uno de los grandes baluartes de la Vinotinto, cuando ésta pasaba desapercibida en el mar de goles y humillaciones que caracterizó el andar de nuestra selección nacional durante los 70, 80 y 90. La historia no se nos debe escapar de las manos.

Allá en 1978 debuto en el futbol profesional con el Deportivo Italia. Hubiese querido saber que sintió en ese momento, cuando vistió la camisa de un equipo profesional por primera vez. Imagino quizá la grada a medio llenar, un campo rancio y empapado, un uniforme sencillo, con un voluntarioso jugador que fue creciendo poco a poco y que en un mar de contradicciones y de penurias, se aventuraba en cada ocasión a ponerse la Vinotinto y fue figura en sus equipos profesionales. Pedro, vino de la isla de El Hierro en el archipiélago canario y de eso estuvo hecho siempre, de hierro. 

Su talento lo mantuvo durante mas de diez años en la zona de volantes y la delantera de la Vinotinto, incluso estuvo en los Juegos Olimpicos de Moscu, en aquella selección que incluyó a figuras como Che Che Vidal e Iker Zubizarreta, entre otros grandes de una Vinotinto que hoy se nos aleja y cuyas historias nos van quedando pendientes. La de Pedro es una vivencia que todos deben conocer, porque de ella se entiende mucho del espíritu que anima a quienes siempre, como él, hemos creído en este fútbol.

Marcó 5 goles con la selección de mayores. Pude ver uno de ellos en vivo cuando en la Copa América perdimos 2-1 ante Uruguay en el Brigido Iriarte. También, quizá el que está grabado en la memoria de todos, fue aquel tanto con el Deportivo Táchira, en Copa Libertadores del 87, cuando a punta de coraje, de entrega y de buen fútbol el equipo negriamarillo se armó para vencer 3-2 al independiente de Avellaneda de Argentina. El 3-2 fue obra magistral de Pedro, quien embarrado de pies a cabeza, asestó un golpe al orgullo de los sureños al derrotar al grande de América. Su sonrisa en el video que se hace eterno en youtube es reflejo de una personalidad siempre entregada al deporte de su país y al futbol en particular.

Gran figura. Recuerdo que junto a Añor, Acosta, Chiquichagua Marin y Vicente Vega, entre otros, eran mis referentes anónimos. Yo los mencionaba en mis caimanas y nadie sabia de quien hablaba, pero yo hacia sensacionales goles y espectaculares atajadas a nombre de estos héroes de barro que han sabido luchar y sobrevivir los malos tiempos de la selección para ver como aquel sufrimiento poco a poco se ha transformado en alegría. Ese es el tributo que se le debe rendir.

Pedro Febles ya no está. Nos dejó, así lo quiso el que manda. La vida se le apagó, pero estoy seguro que ese espíritu que dejaba ver cada vez que pisaba una cancha habita en el corazón de muchos. Algunos quizá sin saberlo emularán sus hazañas, otros buscarán en la historia una vaga referencia y algunos se toparán con maravillosos recuerdos cuando escuchen su nombre. Lo cierto es que Pedro se fue, se enfundó su Vinotinto para jugar en otra parte. No se si allá le vaya mejor o peor, pues no llegue a conocerlo tan profundamente, lo cierto es que con su juego, con su entrega, me tocó el alma y eso lo voy a agradecer eternamente.

Adiós Pedro, se te extrañará pero ten la seguridad que nunca te olvidaremos.
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